Vuelta al perro – Cusco en 10 días

Desde chico quería ir a Perú. Siempre pensé en la cultura Inca, en Inti y en el Machu Picchu. Me han  llegado a cuestionar ese gusto por ir a conocer el país 

  • ¿A Perú?¿A hacer que?  
  • A visitar el Machu Picchu.
  • Entonces querés ir al Machu Picchu, no a Perú.

Y ahí entendí la importancia de elegir los compañerxs de viaje.  

Un día encontré un hueco en el trabajo para salir de viaje. Tenía 10 días y había que pensar algo express pero intenso. Entonces pensé “Este es el momento, Machu Picchu me está llamando hace añteaba esto, una amiga, Mara, me escuchó hablar del viaje y se sumó sin mucha invitacos y si quiero verlo antes que el turismo masivo lo destruya hay que ir ahora”. Mientras me planión. Si quieren leer sobre las aventuras de ese viaje les recomiendo ir al artículo “Perú: una aventura en alturas” escrito por la mismísima Mara . Pusimos como base la ciudad de Cusco y con las recomendaciones de unos amigos emprendimos la  marcha a un viaje que debíamos sacarle el jugo a cada segundo.

Por eso en esta edición les cuento “La vuelta al perro” por Cusco

En Argentina se usa el término “vuelta al perro” cuando querés decir que vas a un lugar y volvés rápido. Es algo que sucede en un momento y en lo posible caminando. Como quien saca al perro de la casa para que haga sus necesidades y lo vuelve a entrar.

El viaje comenzó en avión, desde Buenos Aires a Lima y luego de Lima a Cusco. Es importante los tiempos de espera, nuestro caso y tuvimos bastante, pero si tienen una hora o dos prepárense para correr por que van a tener que hacer la migración, retirar la valija, volver a despacharla y llegar al embarque a tiempo. ¡Sí! no importa en que aerolinea vueles, vas a tener que hacer todo eso a tu llegada.

Una vez en Cusco, si querés ahorrarte unos soles, salí del aeropuerto (no es muy grande) y en la avenida te tomas un taxi que te lleve a la ciudad. Va a costar la mitad o quizás menos de lo que te cobra uno que está dentro del aeropuerto.

Y después llegó la decisión más importante, donde nos hospedamos. Mientras más cerca de las Plaza de las Armas más caro va a ser (aunque siempre se puede encontrar algo escondido a buen precio) pero mientras más te alejes más vas a tener que subir. El hostel que teníamos en vista parecía estar en lo más alto de Cusco, subíamos y subíamos y nunca llegábamos. Hasta que no nos dio más el aliento con las mochilas y nos metimos en el primero que encontramos. El precio era bueno, las habitaciones y baños estaban limpios, así que no hubo mucho que pensar. Aún así parecía eterno volver desde la plaza de Armas al hostel. El viaje fue en Julio a diferencia de lo que esperable  no hacía tanto frío en la montaña y el clima era bastante bueno, tuvimos algunos días de lluvia pero no estuvo mal. Incluso en Machu Picchu y Aguas Calientes la temperatura era ideal y no había ni una nube en el cielo. En los meses de Enero y Febrero, otra  temporada alta, es época de lluvias, incluso lluvias fuertes que cortan caminos y puede que dificulten algunos paseos. De todas formas no quita que eso también pueda pasar en Julio. Algunos días después de haber ido a Machu Picchu supimos que se produjo un derrumbe en la ruta y hubo gente que no pudo viajar.

Machu Picchu

Nuestro primer destino fue Machu Picchu, pese a las recomendaciones de unos amigos que nos dijeron, dejenlo para el final así se pueden aclimatar a la altura. Lo hicimos lento y a nuestro ritmo. Contratamos una combi que nos llevó desde Cusco hasta Hidroeléctrica, aproximadamente 6 hs de viaje y de ahí caminamos por la selva unas 3 hs al costado de las vías del tren hasta Aguas Calientes. Camino, altamente recomendable por sus paisajes y no presenta ninguna dificultad. Las mochilas las dejamos en el Hostel de Cusco y solo llevamos lo necesario para esos días. Ya en Aguas Calientes nuestra puntería para seleccionar hospedaje nos llevó por unas largas escaleras hasta lo más alto del pueblo, pero con una de las mejores vistas panorámicas que podíamos tener. Ese mismo día sacamos pasaje en micro a Machu Picchu, también se puede hacer caminando ese trayecto, pero por la intensidad por la altura y las expediciones que nos esperaban decidimos ir en micro. Por la madrugada, como a las 3:00 am nos despertamos, el dueño del hostel muy amablemente se levantó para hacernos un desayuno y salimos en busca del micro. Mucha gente va a esa hora y pueden formarse colas de 4 o 5 cuadras. 

Además del Machu Picchu teníamos entrada para subir al Wayna Picchu, la montaña que se ve en todas las fotos (recomendación, sacar esa entrada con bastante tiempo de antelación ya que son cupos limitados, nosotros la sacamos 4 meses antes junto a la entrada para la ciudadela). Lo conveniente es que saquen el primer turno, llegar lo más temprano posible, atravesar la ciudadela hasta la entrada al Huayna, evitando toda tentación de detenerse a sacar fotos y estar entre los primeros en la fila. De esta forma evitan que haya mucha gente subiendo adelante, el camino es estrecho y lo mejor es hacerlo tranquilos. 

Montania Huayna Picchu

Una vez abajo salen del predio y tienen la entrada para la ciudadela (vean bien hasta que hora pueden volver a entrar porque se pusieron estrictos con los horarios). Para comer llevamos nuestras provisiones, pero también hay un restaurante  afuera. 

En cuanto a la Ciudadela una vez adentro nadie controla hasta qué hora se están quedando, así que disfruten bien de ese hermoso lugar, contemplen hasta el último rincón. 

Está la opción de hacerlo con guía, que va a darles un recorrido express por el lugar y los va a intentar sacar de ahí lo antes posible ya que al Machu Picchu lo visitan unas 8.000 personas por día. Pero es una lotería, te puede tocar algún guía con mucha información y otros que solo leen los cartelitos informativos que hay por la zona. Siempre es mejor estudiar antes por tu cuenta e ir a visitar el lugar después.

Ya a la tarde, cansados, volvimos a Aguas Calientes, celebramos en un restaurante fuimos a dormir para estar bien descansados y al otro día emprendimos nuestro regreso a Cusco.

Acá hay dos puntos de los cuales hay que hablar, por un lado los que no tengan mucho tiempo y lo quieren hacer en el día, se puede. Hay combis que salen antes, te llevan a hidroeléctrica, ahí te podés tomar el tren y subir directamente a la ciudadela. O se puede ir con el tren directamente desde Cusco, ambas opciones son posibles y caras. Y  hay que tener en cuenta que el último tren desde Aguas Calientes sale  a las 14 hs por lo que no habría tiempo para disfrutar el Machu Picchu y mucho menos para subir al Huayna. Es hacer uno o el otro. Recuerden que igualmente les propongo un viaje corto de 10 días y todavía tengo muchas aventuras que contarles.

El segundo punto importante es el camino del inca, una travesía de 4 días para llegar desde Cusco a Machu Picchu caminando por el camino real de los Incas. Es una opción costosa pero una forma única e increíble de hacer. El único inconveniente es que se debe reservar con unos 6 meses a un año de anticipación porque los cupos son muy reducidos. Así que quien tenga ese nivel de proyección a futuro, recomendadísimo.

Cuidadela Machu Picchu

Laguna Humantay

Ya en Cusco y en nuestro cuarto día de viaje debíamos continuar explorando sus rincones. Esa tarde nos dedicamos a recorrer las ferias y los mercados de comida, prueben todo lo que les ofrezcan, la gastronomía de Perú es espectacular.

En el quinto día nos vino a buscar otra combi para ir a la Laguna Humantay, quizás uno de los mayores retos que tuve hasta el momento. 

Desayunen bien porque el trayecto es intenso. Si la falta de aire los perjudica mucho quizás alguien los pueda ayudar con un poco de oxígeno, también pueden comprarse en alguno de los mercados de Cusco un frasquito de Agua de Florida sirve para abrir las fosas nasales y así entre mayor cantidad de oxígeno a los pulmones. También van a encontrar muchos lugareños que te ofrecen ir a caballo o en burro, mientras más subís, más barato te van a cobrar el trayecto. Y una vez arriba a disfrutar bien de una gran laguna en la punta de la montaña. 

Laguna Humantay

Valle Sagrado, Maras y Moray

El quinto y sexto día se lo dedicamos al Valle Sagrado, Maras y Moray. 

En un impulso innecesario contratamos un tour por todos estos lugares. El primero fue Valle Sagrado, nos vino a buscar un guía que nos llevaba en grupo hasta Ollantaytambo, donde hicimos un recorrido express y de ahí fuimos a comer, más tarde nos llevaron a una clásica casa donde fabrican lanas de colores, todo armada para el turista y más tarde fuimos recorrer un pueblecito de la zona. 

Así de inexpresivo como se los cuento fue la apreciación que nos llevamos de ese tour. Es preferible que lo hagan por su cuenta, hay micros que se pueden tomar a las afueras de Cusco y te dejan en estos maravillosos lugares. 

Los tours siempre te muestran lo que ellos quieren y te dejan con sabor a poco. Ollantaytambo fue demasiado rápido y no pudimos apreciar nada, la fábrica de lanas es solo para venderte recuerdos caros y al pueblito parecía que lo único importante era ver la iglesia.

Todo eso lo podríamos haber hecho por nuestra cuenta, sin necesidad de tener que contratar un guia, que además se molestaba cuando no lo escuchábamos.  

Ollantaytambo

Entonces para el sexto día que nos esperaba el tour con la misma gente, lo cancelamos y fuimos por nuestra cuenta a Maras y Moray. Pidan buenas indicaciones en el hospedaje para ir a la estación de micros  ya que está a las afueras del centro turístico de Cusco. Se encuentra a mitad de camino de Ollantaytambo, en un cruce de las rutas. A la bajada del micro van a encontrar varios taxistas que te ofrecen llevarte. Si son 3 o 4 los que van, negocien precio y les resulta conveniente. O pueden seguir por la ruta y probar suerte haciendo dedo, incluso pueden conseguir mejor precio mientras más se acerquen. Tanto en Maras como en Moray hay que abonar una entrada y no olviden llevar comida y mucha agua ya que van a caminar bastante. Al regreso, por la misma ruta donde se bajaron van a encontrar la parada de micros para volver a Cusco. Y si se preguntan qué hay para ver en Maras y Moray o como hicimos nosotros para llegar hasta ahí los invito nuevamente a leer el artículo “Perú: una aventura en alturas”

Salinas Maras
Ruinas Moray

Montaña Vinicunca o Siete Colores

La montaña Vinicunca, uno de los espectáculos de la naturaleza que nos dejó el calentamiento global. Dejamos esta expedición para el octavo día, por ser una de las más intensas. Está a 100 km de Cusco y hay que subir a pie hasta la cumbre a 5200 msnm Se trata de una montaña de colores formados por una compleja combinación de minerales. Hace muchos años estaba cubierta de glaciares, desde el 2016 recibe muchos visitantes y se convierte, junto al Machu Picchu, en una de las atracciones turísticas más visitadas de Cusco. Al llegar a la base de la montaña, el trayecto continúa por un camino de trocha hasta la comunidad de Pampachiri. Desde allí se sigue una ruta por laderas montañosas. Este trayecto es de 5 kilómetros y se puede realizar a pie o a caballo para finalmente arribar al Vinicunca. Existen tours que ofrecen este servicio. EL día que fuimos nosotros hubo una tormenta de nieve y ni siquiera pudimos llegar al pueblo de la base. Así que quedó como pendiente para volver. Pero sin duda es una experiencia maravillosa que se puede vivir en Cusco.

Frustrado camino a Vinicunca
Imágen de referncia de Jhonatan David Reategui Sifuentes

Para nuestro último día nos habíamos reservado recorrer un poco más de Cusco, sus puntos panorámicos, los mercados, el centro histórico. Un gran hallazgo, si sos amante de las galerías de arte es el Museo de Máximo Laura, un artista que hace telares con colores fluorescentes y psicodélicos. Y a no perderse de unas buenas salchipapas en la plaza un manjar único.

Diez días intensos, con las piernas reventadas de tanto caminar, mucha agua y buenas zapatillas de trekking para vivir una aventura única en lo que fue el auge del imperio INCA 


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Andrés.


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