Detrás de la Puerta

Abro la puerta con las bisagras viejas oxidadas, emite un sonido que te invita a la aventura. Detrás de la misma hay una escalera de mano hecha de metal, tiene una mezcla de pintura antióxido y lo que queda de su color ocre original y apenas entra en ese espacio angosto y alto que no debe tener ni un metro cuadrado. Tomo con mis manos los escalones para mantener el equilibrio y el frío del metal comienza a recorrer mis brazos. Siento el olor que baja con la bruma producida por el polvo, Y escucho los ruidos de lejos las vigas de madera, que sostienen las tejas del techo, afectadas por los años.   Seguir Leyendo