Mendoza y la tangente introspectiva

Hay años buenos y otros malos, y hay algunos que son una mezcla extraña de estos dos. Ese año, 2007, fue el final de muchas cosas, y como tal merecía un cierre digno con descargas emocionales, introspección y mucha paz.

Nada como un buen viaje solitario para esto.

Llegaba finales de Diciembre, había terminado de rendir los últimos finales de la Universidad y una sola palabra resonaba en mi cabeza “VIAJAR”. Pacté con la familia para pasar al menos una fiesta con ellos y el 27 de diciembre emprendí viaje a Mendoza. Seguir Leyendo