Mendoza y la tangente introspectiva

Hay años buenos y otros malos, y hay algunos que son una mezcla extraña de estos dos. Ese año, 2007, fue el final de muchas cosas, y como tal merecía un cierre digno con descargas emocionales, introspección y mucha paz.

Nada como un buen viaje solitario para esto.

Llegaba finales de Diciembre, había terminado de rendir los últimos finales de la Universidad y una sola palabra resonaba en mi cabeza “VIAJAR”. Pacté con la familia para pasar al menos una fiesta con ellos y el 27 de diciembre emprendí viaje a Mendoza.

Me habían hablado de un refugio en un bosque a 1 km del pueblo conocido como el Manzano Histórico en Tunuyán al sur de la capital de Mendoza.

Lleva ese nombre porque desde ese Manzano en la plaza del pueblo marchó una parte del ejército de San Martín al cruce de los Andes.

Este viaje era conmigo, ningún acompañante, ninguna perspectiva de conocer gente o lugares, me dispuse a los regalos que el universo me trajera y simplemente me concentré en ir a aclarar la mente.

Una vez en Tunuyán me proveí de comida para unos días, encontré un alma caritativa que me llevó hasta el manzano histórico y de ahí a caminar unos 3 km hasta el refugio.

Las indicaciones eran simples, buscar al Sr Guiñazú que tenía las llaves del refugio y una vez allí iba a encontrar un lugar deshabitado (por las fechas, eran los últimos días de diciembre) sin ninguna persona por lo menos a 300 mts a la redonda (que era el vecino más cercano). Un par de sorpresas me llevé ese día que terminaron siendo anecdóticas. La primera es que casi todo el pueblo tiene por apellido Guiñazú, lo que me llevó a tener que indagar un poco más <<¿cuál era el que tenía las llaves del refugio?>> esa persona se había ido a la ciudad ese día, así que fui al refugio de todas formas, salté la tranquera y si tenía que pasar la noche afuera no me iba a importar.

La segunda sorpresa fue que no estaba tan vacío como me dijeron, justo había ido un grupo de amigos a pasar unos días allí, pero ya partían a la mañana siguiente. Se ve que el universo optó por darme una primera noche acompañado así no era tan fuerte el golpe de la soledad.

Me invitaron a un asado, armamos un lindo fogón con música y cervezas para empezar el viaje con otras energías.

Se fueron sin que yo me despierte, me senté bajo un árbol con el sol en la cara y el fresco aire de la mañana, un mate en la mano y arrancó un viaje a mi interior donde conecté con la naturaleza, mi cabeza, y una vida algo agreste sin muchas comodidades más que un techo y una cama.

La soledad es esa amiga con la que te podes pelear mucho pero siempre la queres tener cerca para momentos de crisis.

Creanme cuando les digo que recibir un nuevo año en la oscuridad de un bosque, con una mínima llama de una fogata que se está por extinguir bajo el manto de las estrellas puede ser una experiencia única y un punto de no retorno en la convivencia con vos mismo. Todo se potencia y bien podrías aclarar los pensamientos o iniciarte en la locura.

No es para cualquiera, hay quienes van al psicólogo, o prefieren ignorar sus problemas manteniendo la cabeza ocupada. Otros hacen ritos de ayahuasca y están los que acuden a la Fé.

Ese año yo opté por la introspección y arrancar un nuevo año en la libertad de la naturaleza, rodeado de árboles, aire puro, un río con agua de montaña, acompañado por mis libros, música y mis pensamientos.

La concentración mental que hubo que hacer para lograr eso

Por esos días eran largas caminatas en el bosque, en senderos montañosos, baños en el río o simplemente me tiraba bajo un árbol.

Hubo momentos bizarros, medio cuestionables si lo piensan en términos de locura, como jugar al voley solo, dibujar piedras, danzar entre plantas y cosas que uno inventa para mantenerse entretenido, o quizás de miedo influenciado por tantas películas que vi de chico.

Sí, en la foto estaba solo jugando al voley y lo agregué a Ósmar para bajar el nivel de locura

¿Y qué tiene esto que ver con viajar?

Viajar no solo es irse lejos y conocer lugares y culturas, también tiene que ver con esto, conocerse a uno mismo, quizás fue un poco extremo hacerlo de esta forma. Muchos se sorprenden cuando les cuento sobre este viaje – ¿Justo en las fiestas? ¿Solo tantos días? ¿No tenías miedo que pase algo y no haya nadie? – y montones de preguntas que quizás me las hice antes de salir pero no importaron en su momento, y si me preguntas si lo volvería a hacer, si lo necesito SI.

Y fue en ese bosque, en un pueblito recóndito de Mendoza donde replantee, reescribí y redibuje un camino más fluido, decidí dejarme llevar por mis impulsos desde ahí sin hacer grandes planes y aceptando que en el día a día todo puede cambiar. Un proceso que tarda un buen rato en construirse pero al final todo llega si tienes claro tu objetivo.

Por eso esta foto retratando algunas de las Boludeces que hice solo para entretenerme, por que mientras más “locuras” haga, más disfruto la vida.

Y podría estar escribiendo mucho sobre ese viaje de introspección en el refugio. Como el día que me sentí arqueólogo por encontrar unas piedras en el campo moldeadas para usar como amoladoras. O como cuando me perdí en el bosque y estuve un par de horas buscando el camino de regreso, o quizás la vez que caminando por la ruta de montaña encontré un hotel abandonado destruido por un incendio y me puse a escribir un cortometraje básico de terror. La verdad que quizás son todas experiencias que no aporten demasiado acá y mejor contarlas entre mates o cervezas.Pero el objetivo se cumplió, comenzar un nuevo año dejando el estrés de viejos problemas atrás, superarlos y dispuesto a recibir con una mente fresca todo lo que los nuevos pasos me podrían traer sin que el pasado se interponga más que como una experiencia de la cual uno pueda aprender.

Pero no podía irme de Mendoza sin visitar al coloso de América, la punta más alta del continente, el Titán de la cordillera, el Aconcagua.

Era hora de dejar el refugio atrás. Unos días antes había pasado de visita la administradora del lugar, Luigina, una italiana que vino al país después de las guerra y que con sus buenos 70 y tantos de años se encargaba de todo en el lugar. Compartimos unos mates y no tardó en ofrecerme un lugar en su casa para que pueda ir a ver la montaña. Días después tomé mi mochila, me fui al pueblo y comenzó mi travesía para llegar a la ciudad de Mendoza, solo con la dirección escrita en un papel fácilmente de extraviar y sin singun teléfono, llegue a la casa de Lugina que se encontraba barriendo la vereda y me recibe diciendo <<Te esperamos desde hace días>>.

En esa casa avejentada con una galería interna que me recordaba las viejas casa de los barrios de Buenos Aires, vivía Luigina con sus nietos y en ese momento hospedaba además a dos mexicanos que viajaban todos los años a Mendoza para subir el Aconcagua (por si te parecía que subir una vez era bastante, ellos ya iban por la tercera). Eran unos alpinistas que vivían de estas expediciones y tenían como objetivo alcanzar los picos más altos de Los Andes.

Era tan desinteresada la hospitalidad en esa casa, que todos contribuíamos con los quehaceres, compartimos comidas y mates por las noches. Y si alguno osaba ofrecerle pagar por su hospitalidad te ganabas un buen reto a lo tana de parte de Luigina.

Durante esos días, mientras buscaba la forma de llegar hasta la base del Aconcagua, recorrí la ciudad, visitando algún que otro viñedo, paseando por los parques o subiendo al cerro de la Gloria

De camino al Aconcagua hay algunos puntos obligados como Uspallata, un pueblo muy lindo donde podrías pasar unos días. Ahí me contaron que el lugar fue escenario de varias películas de hollywood (Un dato completamente irrelevante que ocupa mi cabeza). El puente de los incas para la foto típica de viajes y de lejos ya se ve el Coloso resplandeciente, en la base fui tentado a sumarme expedición de ascender a la cumbre pero mi habilidades como montañistas son solo de aficionado y mi bolsillo inexistente para el caso.

De todas formas me conforme con estar ahí contemplando, con un día soleado, respirando esos aires y volviendo a casa con la mente tranquila.


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Andrés.


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