Prólogo a un viaje deconstructor

Recuerdo que desde chico expresaba mis ganas por viajar, Siempre primerie visitar Argentina de pe a pa. No sé quizás por algún sentido pseudo patriótico o por que realmente pienso que tenemos mucha cultura por explorar y los paisajes que queremos (quizás no tanto con las playas, pero el resto si).

Mi segundo deseo fue visitar Europa, los lugares de donde viene mi familia, por las historias que me contaban, quizás porque soy descendiente directo de inmigrantes y estoy muy curtido con su cultura o por el simple contagio de la popularidad que tiene el viejo continente.

De cualquier forma era uno de mis mayores objetivos. Cuando me decían que la “vida ideal” era estudiar, trabajar, comprar una casa y tener familia, yo respondía, “muy bien pero antes quiero ir a Europa”. Fue también ese viaje en el que terminé de cerrar la idea de que quizás mi vida ideal era otra.

Siempre había algo que atrasaba ese viaje. El trabajo, los ahorros, una novia, EL TIEMPO. Pero un año se dieron varias situaciones, no sé quizás fue el cosmos (Hermes Posojin, Ngen-Repu o cualquier entidad en la que te guste creer que protege a los viajeros). Básicamente se alinearon los planetas, saqué mi pasaje con una primera y corta espera en España y sin pensarlo demasiado, me fuí.

Coincidí en el vuelo con un amigo que vivía en España en esa época y estaba de visita en Argentina. No era la primera vez que viajaba pero si la primera que recuerdo en un avión. Quería sacarle fotos a todo, hacer todos los videos del despegue aterrizaje, el interior de la nave. Pero para el 2010 no sé si todavía estaban sensibles con el 9-11 y las cámaras digitales eran algo medio novedoso, o quizás la azafata no le gustaba salir en videos, pero me cortaron la inspiración muy rápido. Así que me conforme con el viaje simple, una cena que me recordaba a las bandejas con el sanguche de miga mal armado que te dan en los micros de larga distancia. Y partí en la búsqueda de esos puntos del mapa que antes estaban solo en mis sueños.

Inicialmente el viaje arrancaría en Polonia, pero como conté más arriba estuve unas 24 hs en Madrid antes de arrancar con todo.

Una visita por Madrid bastante expres lo llamaría, caminar por sus calles y sus parques, comer unas tapas en en Plaza Mayor, tratar de evadir pagar la entrada del Palacio Real, salir corriendo del mismo, perderse en el metro, despedirse del amigo, volver al aeropuerto tarde por la noche y esperar al avión que me llevaría al primer destino oficial del viaje, Polonia. Son solo algunas de las impresiones que me llevé el primer día de viaje.


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Cuando el mundo se detuvo por un virus, nosotros quedamos atrapados en el mar. Navegando por los mares de Europa y el caribe con la incertidumbre de no saber cuándo volveríamos a pisar tierra. Mandame un mensaje por mail hola.unboludoporelmundo@gmail.com y te lo envío de forma digital para que lo puedas leer desde cualquier plataforma. Si querés saber más hacé click en la foto para leer el primer capítulo

Buenas vibras!

Andrés.


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